Laboratorio
Labomed
Ámbito de Acción: Cardiovascular
Revisado el 04/08/2025
Labomed
Atenolol
El atenolol es un betabloqueante cardioselectivo (bloqueador β₁-adrenérgico) utilizado en medicina veterinaria principalmente para el manejo de enfermedades cardíacas y vasculares. Sus indicaciones más comunes en caninos y felinos incluyen:
En felinos, el atenolol también puede emplearse como coadyuvante en el tratamiento de hipertiroidismo para controlar la taquicardia y la hipertensión secundaria.
El atenolol es un β-bloqueante selectivo de los receptores β₁-adrenérgicos, con buena absorción oral en perros y gatos, aunque su biodisponibilidad puede ser moderada debido a una absorción incompleta y al primer paso hepático. Luego de la administración oral, los niveles plasmáticos máximos se alcanzan aproximadamente entre 1 y 3 horas, y el fármaco presenta una vida media de eliminación en perros de 6 a 10 horas, mientras que en gatos puede ser ligeramente más prolongada, con variaciones según la función renal del paciente. Atenolol tiene baja penetración en el sistema nervioso central, pero atraviesa la barrera placentaria y se excreta en pequeñas cantidades en la leche materna. Su unión a proteínas plasmáticas es baja, lo que favorece su distribución en tejidos. Se elimina predominantemente sin metabolizar por vía renal, lo que hace fundamental ajustar la dosis en animales con insuficiencia renal para evitar acumulación y toxicidad.
El atenolol, al igual que otros β-bloqueantes, puede provocar diversos efectos adversos, especialmente en animales con disfunción cardíaca preexistente, hipotensión o bradicardia. Entre los efectos observados con mayor frecuencia se encuentran la letargia, debilidad, intolerancia al ejercicio, bradicardia sinusal y síncope. En casos más severos o por sobredosificación, puede presentarse bloqueo AV, insuficiencia cardíaca, colapso circulatorio o shock cardiogénico. También pueden ocurrir trastornos gastrointestinales leves, como vómitos o diarrea. En gatos, se ha reportado hipotermia transitoria y, en animales geriátricos o con enfermedades concomitantes (especialmente insuficiencia renal o hepática), se debe tener precaución, ya que el riesgo de efectos adversos aumenta considerablemente. La suspensión brusca del tratamiento puede inducir un efecto rebote con hipertensión o taquiarritmias, por lo que se recomienda disminuir la dosis progresivamente si se decide interrumpir el tratamiento.
En casos de sobredosis de atenolol, los signos clínicos más frecuentes incluyen bradicardia marcada, hipotensión, insuficiencia cardíaca aguda, colapso cardiovascular y, en casos severos, hipoglucemia, broncoconstricción o síncope. Los efectos adversos pueden aparecer rápidamente tras la administración de una dosis excesiva, y la severidad depende del estado clínico del paciente, la dosis ingerida y la rapidez con la que se inicie el tratamiento. El manejo incluye interrupción inmediata del fármaco, monitoreo cardíaco y soporte sintomático intensivo. El tratamiento puede requerir la administración de atropina para revertir la bradicardia, dobutamina o isoproterenol para el soporte inotrópico y glucagón como antídoto específico, ya que incrementa el AMPc independientemente de los receptores β-adrenérgicos. En casos graves, puede ser necesaria la administración intravenosa de vasopresores, líquidos, oxigenoterapia, o incluso marcapasos temporal.
En animales de experimentación, el atenolol ha demostrado atravesar la placenta y aparecer en la leche materna, lo que puede exponer al feto o al neonato a concentraciones farmacológicamente activas. Su uso durante la gestación no está completamente contraindicado, pero debe ser considerado solo si los beneficios superan claramente los riesgos potenciales. En particular, existe el riesgo de bradicardia fetal, bajo peso al nacer y restricción del crecimiento intrauterino. Durante la lactancia, también debe emplearse con precaución, ya que el fármaco puede causar bradicardia o hipotensión en las crías lactantes. Por lo tanto, se recomienda realizar un monitoreo estrecho si se administra a hembras gestantes o lactantes, y preferir alternativas terapéuticas más seguras si están disponibles.
En casos de sobredosis de atenolol, los signos clínicos más frecuentes incluyen bradicardia marcada, hipotensión, insuficiencia cardíaca aguda, colapso cardiovascular y, en casos severos, hipoglucemia, broncoconstricción o síncope. Los efectos adversos pueden aparecer rápidamente tras la administración de una dosis excesiva, y la severidad depende del estado clínico del paciente, la dosis ingerida y la rapidez con la que se inicie el tratamiento. El manejo incluye interrupción inmediata del fármaco, monitoreo cardíaco y soporte sintomático intensivo. El tratamiento puede requerir la administración de atropina para revertir la bradicardia, dobutamina o isoproterenol para el soporte inotrópico y glucagón como antídoto específico, ya que incrementa el AMPc independientemente de los receptores β-adrenérgicos. En casos graves, puede ser necesaria la administración intravenosa de vasopresores, líquidos, oxigenoterapia, o incluso marcapasos temporal.
Última actualización: 04/08/2025 02:00